martes, 8 de abril de 2014

Bielas y sentido común.

Parece ser que el mundo del ciclismo en general y los ciclistas en particular se resisten a dar el paso que la evolución del ciclismo necesita y se empeñan en mantener sistemas tradicionales de uso de componentes de forma anárquica sin relación con las medidas del ciclista, basándose en criterios tan extraños como determinar la utilidad e idoneidad de un componentes dependiendo de si lo usan o no ciclistas mediáticos.

Resulta extraño que el ciclismo siga sin aprender y le cueste tanto cambiar algunos patrones que resultan esenciales para la práctica de este deporte como es la aplicación de ajustes biomecánicos que determinen las dimensiones y geometría de los componentes en relación unipersonal a la antropometría del ciclista.

Quizás para entender mejor este tema lo podemos explicar de manera clara exponiendo el caso reciente de Alejandro Valverde, que lo largo de su carrera deportiva, unos 20 años, ha ido reduciendo periódicamente la longitud de biela, cuando lo lógico hubiera sido ir aumentando de tamaño en relación a su crecimiento. Pero él ha pasando de utilizar 175 mm a 172´5 mm y este último año 170 mm, lo cual, parece ser y así lo veo yo también, que por fin ha dado con su biela más adecuada, como se puede comprobar viendo los resultados obtenidos esta temporada.   


Pero cómo es posible que uno de los mejores ciclistas profesionales pase toda su carrera deportiva cambiando la longitud de biela cuando existe la posibilidad a través de un estudio biomecánico de concretar y determinar la biela adecuada según las medidas antropométricas y otras posibles variables que puedan existir.

Otro ejemplo de la falta de coherencia biomecánica lo podemos encontrar en la disparidad entre dos corredores de primer nivel como Valverde y Nairo Quintana.  Siendo del mismo equipo, Valverde con una altura de 178 cm utiliza bielas de 170 mm y Nairo que mide 167 cm utiliza 172´5 mm de biela, no es lógico que Nairo teniendo menor altura y longitud de pierna utilice una biela más larga.

Ya es momento de que el ciclismo se posicione y se conciencie en cuanto a la determinación y ajustes de componentes en relación a las dimensiones corporales. Cuanto más se ajuste la bicicleta al ciclista mayor será la libertad de expresión de la capacidad y por tanto mayor será  la eficacia y el rendimiento. Es de vital importancia que este planteamiento llegue y se incluya en el ciclismo base para que los más jóvenes puedan disfrutar de este deporte mejorando el rendimiento y más importante evitando lesiones.

Podeis encontrar éste y otros articulos en Revista Desde la Cuneta

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