jueves, 30 de septiembre de 2010

Fin de temporada

Como todas las cosas en la vida, todo tiene un principio y un final, y ya estamos tocando al fin de temporada 2010 de ciclismo, por lo que es el momento propicio para pensar en planear la próxima temporada. Este periodo preparatorio es la primera estructura de la planificación anual o de un ciclo largo de entrenamiento y al igual que planificamos el entrenamiento y la alimentación, para crear una situación de mejora, deberíamos de tener muy en cuenta las aportaciones que la biomecánica tiene respecto a la obtención del rendimiento.

Determinar la dimensión adecuada de los componentes así como la posición correcta sobre la bicicleta son factores de gran importancia ya que contribuyen directamente a desarrollar mayor habilidad y condiciones fisiológicas, mejorando el rendimiento y reduciendo el riesgo de lesiones. Este momento de inicio y transición de una campaña pasada a una nueva es el periodo idóneo para ajustar la posición correcta que permite obtener la máxima expresión, consiguiendo el mayor rendimiento posible dentro de las capacidades de cada persona.

Vayamos un poco más lejos y pensemos ahora en la importancia y la utilidad que las aplicaciones biomecánicas tienen en el ciclismo de base. Desde la iniciación hasta los sub-23, el dar un espacio a la biomecánica dentro de la planificación que se realice permite obtener un progreso óptimo. Solucionar posibles desajustes genera estabilidad, que se convierte en eficacia al no tener inconvenientes para poder expresar al máximo la capacidad e incrementar la actitud muscular, por utilizar todo el sistema muscular de la pierna tanto en flexión como en extensión. Por estos y otros muchos motivos es necesario incluir algunos conceptos biomecánicos en la formación de los ciclistas, y generar conciencia de lo mucho que condicionan y afectan al desarrollo.

En conclusión, ajustar la bicicleta a cada ciclista es un proceso necesario a incorporar para obtener una mejor cualificación y lograr el máximo rendimiento evitando lesiones por una mala posición. De igual modo las distintas aplicaciones biomecánicas resultan beneficiosas para ciclistas que no pretenden obtener el máximo rendimiento y sí lograr una práctica deportiva saludable, evitando o corrigiendo alteraciones.

Indistintamente la biomecánica es útil para cualquier tipo de persona o edad, a ciclistas en edad de formación les aporta progreso, capacitación y un crecimiento adecuado; en adultos estabilidad funcional sin alteraciones, ergonomía y la sensación grata de que el esfuerzo realizado obtiene el mejor resultado.

jueves, 2 de septiembre de 2010

Querer cambiar y mejorar es el primer paso


Las etapas de la vuelta se suceden y entre otras cosas me ha llamado la atención la frecuencia de pedaleo de Carlos Sastre, por la diferencia que se puede observar respecto a sus compañeros, ya que su frecuencia de pedaleo es muy superior. ¿Será debido al cambio de longitud de biela que le han realizado?


Sastre ha disputado el Giro y el Tour donde utilizaba una biela de 170 mm y ahora utiliza 165 mm, una reducción de longitud bastante grande. Este ciclista ya ha dado un paso adelante muy importante asumiendo el cambio de biela, el cual el ciclismo profesional se resiste a realizar bajo la idea de que después de años con una posición y un tipo de biela un cambio puede disminuir el rendimiento o generar lesiones. Pero lo realmente extraño es que el ciclismo profesional no utilice la biela óptima.


La biela óptima es aquella cuya dimensión es la adecuada al corredor y le permite expresar su capacidad obteniendo mayor eficacia. Esta medida debe estar acorde con la longitud de entrepierna del ciclista. Por ejemplo, para una entrepierna de 81 cm la longitud de biela adecuada debería ser de 170,8. ¿Por qué utilizar una medida estándar, inferior o superior a la necesaria?, que resta eficacia y utilidad y además puede crear alteraciones musculares y articulares.


Cuando hablamos de ciclismo profesional y alto rendimiento la biela unipersonal y el pedaleo único parecen ser temas que se omiten, ignorando los beneficios que aportan a la hora de transmitir la fuerza con total eficacia. Mediante el ajuste de todos los componentes a la fisionomía del ciclista generamos una situación de mayor estabilidad mejorando el rendimiento. Conceptos como la plomada y altura adecuada del sillín, la biela óptima o el factor Q, influyen en la actividad muscular de la pierna, aportando equilibrio y contribuyen al empleo de todos los músculos en carga, tanto en extensión como flexión.


¿Cuándo llegará la hora de que todo esto cambie y el ciclismo asuma la necesidad e importancia de una posición ajustada?


Además, el día que esto cambie los profesionales no serán los únicos favorecidos. Los niños también recibirán el beneficio de la utilidad que produce estos ajustes, de forma que durante el proceso de crecimiento y formación consigan mayor capacitación muscular, mayor cualificación y por lo tanto mayor rendimiento, sin afectar a la salud.