miércoles, 24 de febrero de 2010

Prueba de esfuerzo en el ciclismo. Fiabilidad y precisión.

Normalmente las pruebas de esfuerzo en el ciclismo se realizan en cicloergómetros dotados de componentes estándar, los cuales no se adaptan a todos los ciclistas, ya que todos no tenemos las mismas medidas antropométricas.

La diferencia de los resultados obtenidos por un mismo ciclista que realiza dicha prueba en un cicloergómetro estándar y que ajustamos la altura adecuada, cambiamos pedales para utilizar las zapatillas habituales y el manillar lo regulamos a una situación estable, los datos que se obtienen en esta prueba pueden variar en un porcentaje del 15% comparándolo a si la prueba es realizada en un cicloergómetro que incluya los componentes adecuados a la anatomía de la persona, además ajustar la altura del sillín, retroceso o plomada, y el manillar en distancia y altura.


Todo esto proporciona que la expresión sea de una total utilidad y nos permite exponer toda la capacidad del ciclista en eficacia, obteniendo una menor ocupación del sistema sensorial en los distintos aspectos que podría verse afectado por una situación inestable, condicionando la obtención de una total expresión.


Este comentario está realizado desde el intento de crear una corriente de aplicación de la biomecánica en el ciclismo por la aportación de utilidad y mejora que aporta a los que se dedican a este deporte, y en especial para los niños que se inician en el ciclismo, para que las bicicletas se adapten a ellos en cada momento de su crecimiento y no ellos a las bicicletas, para así poder obtener un desarrollo que les permita conseguir la mejor cualificación durante todo el periodo de crecimiento.


Esta información está expuesta tras haber realizado distintas pruebas antes y después del ajuste de una bicicleta con un powertap, con una variación mayor al porcentaje expuesto aquí.

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